Chile – Bolivia – Argentina mas de 5.000Km en una semana

A mediados de junio, surge la posibilidad de partir en un extenso viaje (más de 5.000 Km) durante una semana para recorrer el norte de nuestro país con destino al famoso salar de Uyuni (Bolivia) y regreso atravesando la Argentina. A pesar de ser un tanto riesgosa la época por las lluvias y bajas temperaturas, partimos con todas las ganas sin imaginarnos todo los que nos tocaría vivir.

La apuesta era alta, el grupo estaba compuesto por 5 personas que nunca habíamos convivido pero que si nos ubicábamos por amigos en común. A pesar que para un paseo de este tipo es un gran riesgo, nos fuimos afianzando cada día más hasta formar un tremendo equipo humano y convertirnos en muy buenos amigos que ya estamos pensando en los próximos paseos.

Día 1 – Santiago / Bahía Inglesa

Partimos a eso de las 09:00 de un día sábado desde la Copec camino al norte. día nublado y frío pero agradable para andar. En esta ocasión el grupo estaba compuesto por 3 personas; Leo Pastorino, Gianfranco Marassi y el que habla. El día anterior lo hizo Pato Luna y Rodrigo “GPS” León nos esperaba en San Pedro. Llenamos, revisamos presiones y partimos!!

A la altura de La Ligua comenzó una “leve pero persistente” llovizna. Al llegar a Los Vilos ya era una tremenda tormenta de lluvia y viento que no nos abandonaría hasta poco antes de Vallenar. Mas que el agua (después de un rato no es tema) el problema fue las ráfagas de viento en el camino, especialmente en el sector de Zocos y la cuesta de Buenos Aires al norte de La Serena.

Día 2 – Bahía Inglesa / San Pedro de Atacama

Partimos temprano desde Bahía Inglesa pero sin apuros, como teníamos solamente pavimento, optamos por el camino costero que pasa por Chañaral y Paposo hasta empalmar la Ruta 5 poco antes de Antofagasta. Realmente una maravilla de camino por lo lindo y escaso tráfico. La noche nos agarró saliendo de Calama y si bien el camino a San Pedro tenía mucho tráfico, fue un tramo muy agradable pero frío.

Día 3 – San Pedro de Atacama

El día anterior supimos que fuimos víctimas de un tremendo frente de mal tiempo en toda la zona centro norte del país, de hecho, la llegada a San Pedro la noche anterior tuvimos un poco de lluvia. Consultamos a Carabineros por el paso fronterizo de Ollagüe (al norte de Calama) y nos aseguraron que estaba cerrado por las nieves. Así las cosas, decidimos que el lunes fuera un día de turismo local para conocer la zona.

En la mañana partimos al Salar de Atacama y sus flamencos previo paso por Toconao y su increíble campanario. Estábamos solos en el salar, nos tocaron algunos flamencos y Marassi se hizo famosos con su frase “¿y que pasa si alguien los apedrea?” Todavía no logro entender como pueden vivir ahí esos pájaros, jajaja.

En la tarde partimos a recorrer una “especial de enduro” por la Garganta del Diablo (realmente muy entretenida) para terminar atravesando el Valle de la Luna y recorrer las cavernas de sal. A causa del frente de mal tiempo los géiser del Tatio estaban cerrados (…menos mal, ni una gana de pasar 3 horas a -15º esperando).

Día 4 – San Pedro de Atacama / Uyuni

Llegamos a muy buena hora al paso Ascotán (4.000 mt SNM) vía Calama en donde echamos bencina (incluido bidón 10lt para emergencia). El frío era grande y fue la primera vez que sentimos la altura, si bien no nos afectó la puna, había que moverse despacio para no cansarse. Cosa que no ocurría arriba de la moto…

El premio de oro se lo llevó Leo al regalarle su cajetilla de cigarros al carabinero de guardia. Le quedaba una semana ahí y se moría por fumar un cigarrito, jajaja. Todavía nos faltaban 73Km hasta la frontera de Ollagüe y no sabíamos si tendríamos problemas con la nieve. Después supimos que el camino no estuvo nunca cerrado…

Llegamos a Ollagüe (frontera chilena) a medio día en donde aprovechamos de comernos nuestro cocaví armado en San Pedro, todo el trámite fue fácil y muy rápido. La policía fronteriza nos entretuvo harto con las historias de contrabandistas por el lugar (increíble como está arraigado esto en Bolivia).

El trámite en Ascotan (frontera boliviana) fue “relativamente” rápido, pero acá empezamos a apreciar donde nos estábamos metiendo y especialmente el tipo de gente con que tendríamos que lidiar los próximos días. Eso si, no hay duda que los caminos bolivianos son el “Shangri-La” de los amantes del big trail, simplemente maravillosos.

La tarde se retiraba lentamente cuando llegamos a San Cristóbal para re abastecer combustible, esta se acaba muy rápido en las gasolineras establecidas por lo que es importante andar siempre lo más lleno posible y así evitar la compra a particulares informales que la mezclan con agua. Todavía nos faltaban casi 100km a nuestro destino, Uyuni.

Día 5 – Salar de Uyuni

En el pueblo de Uyuni nos alojamos en el hotel Los Girasoles que es de los mejores, en la noche probamos el famoso te de coca (que no es más que una infusión con fuerte olor a pata y muy amarga).  Temprano en la mañana salimos hacia el salar (también aprovechamos de hacer algunas “reparaciones menores” en mi moto. Acá ya es común ver autos chilenos con sello verde circulando sin patentes (robados) en forma normal, nos sorprendimos al saber que legalizar estos autos es un trámite sencillo y muy barato (no más de USD$50). Las únicas precauciones que tomamos fueron; tomar siempre agua embotellada y comer solamente alimentos cocinados, no tuvimos ningún problema.

 
No es un paisaje lunar, simplemente es el salar mas grande del mundo.

 

Este es el hotel de sal (hay varios pero es el más famoso).

Día 6 – Uyuni / Tupiza No, Atocha!!

Salimos de Uyuni a Tupiza con bastante calma. El recorrido era relativamente corto, los caminos buenos y el día anterior había sido bastante descansado. Por el camino nos enteramos que diversos sindicatos mineros estaban en huelga y que tenían los caminos tomados sin permitir el paso. “somos turistas, no es con nosotros la cosa” nos dijimos…

Llegando a Atocha nos encontramos con el primer piquete, tras hábiles negociaciones nos dejaron pasar “por Dios que somos secos para negociar” pensamos. 10Km pasado el pueblo todo cambió, no pudimos pasar y nos exigían un salvoconducto firmado por el presidente del sindicato que se encontraba en Atocha. Bastante molestos nos devolvimos con la seguridad que sería un simple trámite, nada más lejos de la realidad… Tras infructuosas negociaciones con distintas personas de los piquetereros y autoridades sindicales en las oficinas de Atocha (y mientras detonaban cartuchos de dinamita a no mas de 50 mt. nuestro) “decidimos” quedarnos a pasar el día y la noche en este “encantador” y pintoresco pueblo. Eso sí, entre tantos ir y venir entre una y otra barricada tuvimos el primer y único pinchazo del viaje, el afortunado fue “calambrín” Marassi. Esta noche tuvimos el privilegio de probar el “gran” bife boliviano (naa, una simple escalopa de llama) por que el carpaccio de trucha del titicaca estaba agotado.

La noche en Atocha fue un tanto especial, por mas que le buscamos, no le encontramos la mística que encuentran los turistas europeos en pueblos como este (varios de ellos prisioneros con nosotros). Nos impresionó durante la noche como los niños jugaban a tirarse petardos, y ojalá que les dieran en la cara, realmente increíble. Por razones de seguridad nacional, nos guardaremos el nombre de uno de los integrantes que partió raudo a comprar petardos para traer a Chile, jajaja. El hotel era el mejor del pueblo, así todo era necesario dormir vestido con ropa de moto (casi 4.000mt SNM y -10º) pero nuestro principal problema era la incertidumbre de saber que la última huelga había durado 15 días! Así las cosas, ya evalúavamos contratar un guía con moto para que nos sacara por el desierto rodeando los piquetes del camino.

A la mañana siguiente, tipo 07:00, el administrador del hotel nos comenta que se había levantado el piquete pero que no sabía por cuanto tiempo. En menos de 15 minutos nos despertamos todos y estábamos arriba de las motos listos para salir con rumbo a Tupiza y Villazón (siempre con nuestras placas chilenas camufladas y hablando como argentinos).

Día 7 – Atocha / Salta

Atrás dejamos a nuestros amigos extranjeros (que también trataban de dejar el pueblo a como diera lugar) y enfilamos hacia Tupiza sin imaginarnos la maravilla de los paisajes que nos tocarían y sus increíbles caminos. La verdad, todos íbamos nerviosos, con ganas de salir rápido de este país y llegar cuanto antes a territorio argentino. El camino siempre nos tocó sin gente y era muy raro encontrarse con autos circulando.

 

Camino a Tupiza

 

Salida de Tupiza, (1er. pavimento en 1 semana) y llegada a Villazón

La llegada a Villazón fue un relajo para todos, atrás quedaba la incertidumbre, el acoso de los militares (tratando de cobrar sobreprecio por la gasolina, 100%!) y el susto a ser descubiertos como chilenos ya que tan solo 1 semana atrás, se había producido un grave altercado en la frontera con militares bolivianos que fueron sorprendidos por militares chilenos robando autos y pasándolos a su país. Cosa curiosa, el presidente Evo Morales los recibió como “héroes nacionales” (el mundo al revés).

Bastó con pisar la aduana argentina para darse cuenta de la tremenda diferencia entre un país y otro. El agrado de poder a volver a conversar de manera fluida y normal con otra persona nos llevó a entablar amistad con un policía argentino que entre otras cosas nos contaba que la semana anterior – aburrido por el gentío en el cruce fronterizo- gritó:

“A ver señores, quiero 2 líneas; a este lado los que no tengan nada que declarar y a este otro lado los que lleven droga en su equipaje”. Grande fue su sorpresa al ver que de manera espontánea 2 bolivianos se pasaban a la segunda línea!

Otra más… “Señora, debe pasar por el scanner, todo bulto pasa por el scanner”. y cosa que hoy no me extraña, la señora se puso en cuatro patas y pasó por dentro de la máquina de rayos! Simplemente notable.

En general, la experiencia Boliviana fue buena pero amarga con la gente. No existe conciencia de la importancia del turismo (sin duda la gran salida que tiene este lindo país) y tratar de hablar con ellos es como pretender descifrar los mismos jeroglíficos aztecas, definitivamente imposible… Si bien en términos generales la gente con algo mas de educación es muy amable, el resto no hace ni el menor esfuerzo por agradar o hacerse entender, es una impavidez tremenda que a ratos da entre risa y rabia.

Ya en suelo argentino todo fue mucho más fácil y agradable, el camino hasta San Juan fue un completo relajo hasta la misma ciudad. Cada parada en estación de servicio o ciudad se transformaba en una aventura de conocer nuevos amigos ya que todos se acercaban a conversar y sacarse fotos con las motos. Un paraiso tuerca este país, sin duda. A Salta llegamos cayendo la noche, pero nos bastó para comprobar por que le dicen “Salta la bonita”. Gracias a muy buen dato en una estación de servicio (de uno de tantos amigos al paso que tuvimos) llegamos a un muy buen hotel a un precio increíble, pero sin duda, lo mejor fue poder salir a comer a La Leñita y disfrutar de un verdadero bife de chorizo.

Día 8 Salta / Tucuman (Que viva el enduro!!)

Salimos temprano, el día estaba muy cerrado y teníamos claro que nuevamente la lluvia sería nuestra compañera (a estas alturas ya éramos expertos así que no nos preocupamos), hasta que a Rodrigo GPS se le ocurrió contar de una ruta endurera por la sierra llena de senderos y pasadas de río. Que nos dijeron, partimos como niños chicos a un cumpleaños comprando trajes de agua por el camino para los que no tenía.

tomamos la Ruta 6, un camino de tierra y ripio de aproximadamente 100km por bosques y quebradas preciosas, al llegar a la cima, la lluvia se convirtió por un momento en una suave nevada. Nada importante para preparados y aguerridos enduristas hasta que la tierra se convirtió en una espesa greda que nos hacia patinar hasta estando parados. Si pensamos que estas motos pesan sin problema 300kg con todo el equipo, maletas, reservas de combustible, etc., moverlas sin caerse se transforma en toda una odisea y cuando se van al suelo levantarlas es una tarea titánica para 2 ó 3 personas. Por momentos estábamos exhaustos pero la adrenalina y ansias de aventura pudieron más, poco a poco fuimos pasando los eternos kilómetros hasta que nos anocheció bajo una fuerte lluvia. Ya nada importaba salvo ganarle al camino, cada kilómetro avanzado se transformaba en un triunfo personal con una velocidad promedio que no superaba los 25km/hr. Después de 6 horas metidos en estos cerros y muy mojados, finalmente llegamos al pavimento y enfilamos rumbo a Tucumán previa parada en en servicentro a tomar un reponedor café.

A Tucumán llegamos de noche y muy destrozados, primero a un céntrico hotel en donde el ingreso de Marassi (disfrazado de Robocop hasta con botas chirriantes) en medio de un matrimonio nos hizo el día, que habrá pensado esa pobre gente al ver estos marcianos! Una vez más, un amable amigo del camino que se nos acercó a conversar nos recomendó el hotel ACA a las afueras de la ciudad. Realmente todo un acierto y muy recomendables los hoteles del Automóvil Club Argentino, baratos y buenos, especialmente pensados para los viajeros “al paso”. No les puedo explicar el olor a gorila que teníamos en las piezas tratando de secar un montón de ropa mojada al mismo tiempo en los pequeños radiadores que teníamos. Afortunadamente, al otro día todo estaba seco o casi seco.

Día 9 – Tucumán / La Rioja

La idea original era terminar el día en San Juan, lamentablemente el “paseito” del día anterior nos había dejado bastante cansados y decidimos tomarnos esta jornada con relativa calma. El tiempo ya había mejorado, había un agradable sol  y nos fuimos gozando la moto por el fabuloso asfalto argentino y gozando la bajada al valle de Catamarca. Pisteando como unos campeones!! o no Marassi y Leo? jajaja…

Cerca del medio día llegamos a Catamarca en donde justo terminaba una fecha del “rallí” argentino, impresionante los autos que pasaban al mas puro estilo WRC pero igual eramos nosotros los que nos robábamos la película al llegar a los Servicentros o circular por la ciudad (será por la pinta digo yo…). Era el día domingo que River se jugaba su carta para mantenerse en primera división, así que está demás explicar la efervescencia que se vivía en todas partes. Todo era fútbol!

Tipo 17:00 llegamos a La Rioja, tierra de Carlitos y de la Bolocco (nos imaginábamos a nuestra reina paseando por sus callecitas tomada de la mano de Don Carlitos Menen. Awesome!). Definitivamente nuestra reina no era muy querida en la zona (en lo personal, me dio la sensación de que fue un poco como la Ana Bolena de los ingleses para la gente de esta región). Algo que me llamó mucho la atención fue su linda catedral y que la plaza estuviese completamente “iluminada” con wi-fi gratis.

Día 10 – La Rioja / Mendoza

Salimos temprano y sin apuro, si bien sería un tramo largo, eran mayoritariamente rectas por caminos interiores un poco monótonos pero no por ello menos entretenidos. Nuestra primera parada fue en Chepes, donde aprovechamos de almorzar un sandwich  y luego enfilamos a Mendoza vía San Juan (pero sin entrar a la ciudad) con re abastecimiento  en la famosa Difunta Correa. A Mendoza llegamos al caer la tarde pero con tiempo suficiente para buscar un buen hotel que finalmente fue el Altezza Apart & Suite (en Av. España a 2 cuadras de la Plaza San Martín) que por USD$80 nos ofrecía habitaciones gigantes para 2 personas y con acomodaciones de lujo. Muy recomendable. Esta noche era nuestra despedida, así que como “nobleza obliga”, terminamos comiendo en el famoso Mario unos bifes de chorizo que pasarán a la historia (no se si por lo bueno o por que llevábamos días pensando en este día, jajaja).

Día 11 – Mendoza / Santiago

En lo personal, era mi primera vez haciendo este recorrido en día de semana y no un feriado, por lo que el tramo a Uspallata fue de las mejores experiencias ruteras al encontrar un mínimo de autos por el camino y un sol maravilloso todo el tiempo. Realmente gozamos como pocas veces del pavimento y el tramo se hizo realmente corto. La subida al paso Los Libertadores fue rápida y despejada hasta poco antes del Cristo Redentor donde ya se apreciaba una larga fila de camiones detenidos esperando pasar a territorio chileno y como una de las ventajas de viajar en moto es la maniobrabilidad, en pocos minutos estábamos en primera fila pero detenidos por estar cerrado el túnel a causa de un camión volcado en el lado chileno. Tras una espera de poco más de 1 hora, nos pusimos en movimiento (que agrado ser los primeros de la fila!!) y cruzamos a Chile para dirigirnos finalmente a nuestras casas con el recuerdo de un viaje increíble.

Mas fotos aquí y aquí

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Una respuesta

  1. muy bonita aventura, ,los felicito, que envidia sana no dispponer de mi tiempo para poder realizar un viaje similar.hermosas las fotos.los felicito

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